Entre el 16 y el 23 de febrero, cinco mujeres y tres hombres del programa Viviendas con Apoyo de Residencia Los Ceibos concretaron su primer viaje fuera del país, acompañados por dos profesionales y el director del grupo. El destino fue definido en asamblea durante septiembre, recogiendo el interés de volver a viajar en avión y dar un paso más allá con una experiencia internacional.

La iniciativa fue el resultado de un trabajo sostenido iniciado en 2021, que contempló salidas por el día, viajes con pernoctación a Pichilemu y Curanipe, y en 2025 un vuelo a Bahía Inglesa para preparar la logística aeroportuaria. Cada etapa permitió fortalecer la autonomía y ajustar los apoyos necesarios para enfrentar un desafío de mayor magnitud.
“Este viaje es el resultado de una organización de casi cinco años. No es solo un paseo, sino un trabajo de programación de largo aliento para evaluar el comportamiento y las estrategias de apoyo de nuestros usuarios”, destaca Alonso Rojas, director del programa.
Durante su estadía en Río de Janeiro, el grupo vivió jornadas marcadas por la entretención, la cultura y el relajo. Coincidiendo con el Carnaval, recorrieron Copacabana y visitaron el Acuario de Río junto a la rueda de la fortuna Yup Star. También conocieron el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y la Escalera de Selarón. Uno de los momentos más significativos fue la experiencia tras bambalinas en los galpones de escuelas de samba, donde pudieron ver de cerca la preparación anual del espectáculo.

La planificación consideró medidas específicas de seguridad, como el uso de dispositivos de rastreo, pulseras de identificación y teléfonos de contacto, además del apoyo constante de un psicólogo y terapeuta ocupacional. También se gestionó la documentación médica necesaria para que cada integrante pudiera desenvolverse con tranquilidad en esta experiencia.
“Brasil resultó ser un destino sumamente amigable. Aunque hubo momentos complejos, todos lograron desenvolverse de manera positiva en un entorno internacional de alta exigencia”, agrega Rojas.

Desde el equipo destacan que esta experiencia no solo representó un hito recreativo, sino también un avance concreto en el trabajo de autonomía que se desarrolla en la vivienda.
Actualmente, se proyecta sistematizar los aprendizajes en un manual que permita compartir esta experiencia con otras organizaciones interesadas en ampliar las oportunidades de participación e inclusión.
