CCL Los Castaños recibió una nueva edición de la Ceremonia de la Vida 

El pasado 1 de octubre se llevó a cabo la Ceremonia de la Vida 2026 en el Centro de Capacitación Laboral Los Castaños de Ñuñoa, donde colaboradores y usuarios de Fundación Coanil se reunieron a conmemorar a quienes fallecieron en el último año.

Con una jornada marcada por el recuerdo, la música y la participación de la comunidad, la instancia permitió relevar la importancia de los vínculos construidos a lo largo del paso de cada persona por la organización.

La actividad contó con la presencia de estudiantes, apoderados, personas usuarias, colaboradores y autoridades de la institución. A ellos se sumaron quienes siguieron la ceremonia a través de la transmisión online realizada para toda la comunidad de Coanil a lo largo del país.

Durante la ceremonia, el gerente general de Fundación Coanil, Nicolás Fehlandt, se refirió a la importancia de contar con espacios que permitan valorar la vida de quienes forman y han formado parte de la organización. Asimismo, destacó la responsabilidad que implica trabajar en un lugar donde “personas cuidan a personas” y donde se construyen diariamente lazos de acompañamiento, afecto y pertenencia.

En esta oportunidad, la comunidad recordó especialmente a las 16 personas fallecidas durante el último periodo, en un momento de recogimiento destinado a reconocer sus historias y que contó con la bendición del pastor Manuel Campos.

Como parte de las tradiciones del encuentro, se realizó la plantación de un árbol en el Jardín de la Vida. Este año se eligió un naranjo, el cual se incorporó al espacio para representar la memoria y la continuidad.

La jornada también incluyó una presentación artística preparada por estudiantes del establecimiento, con el apoyo de la profesora Gabriela Ramos y la asistente de educación Nathalie Escobar. El montaje estuvo inspirado en el ciclo de la vida, los afectos y las distintas formas de transitar una pérdida, integrando canto y baile a través de canciones como Te amaré, de Silvio Rodríguez; La danza de las libélulas, de Manuel García; y Dos oruguitas, de Sebastián Yatra.

De esta manera, una nueva Ceremonia de la Vida reunió a la comunidad Coanil en un espacio de recuerdo colectivo, reconociendo la huella y el legado de quienes formaron parte de la institución.